POESÍA

 

 

AUTOPSIA EN REVERSA

 

Veo mi piel tendida sobre una piedra,

hileras de tendones, músculos y fibra

reposan junto a torres de huesos y cartílagos

que suplicantes y desconcertados me miran.

 

Los pedazos que me hacen

están esperándome en silencio;

los sesos, la órbita de los ojos,

la comisura de los labios, los recuerdos.

 

Todo yace sobre una superficie amplia, estéril,

y tengo que zurcirme a mí misma,

practicar esta autopsia en reversa,

entender por qué estoy viva.

 

¿Qué pasa si equivoco el orden,

si enredo conexiones de órganos y arterias,

si estropeo el rompecabezas de neuronas y tejidos?

¿Es acaso esta una prueba

de cuánto me conozco,

de qué tan humana he sido?

 

 

 

COLAPSO

 

Ayer tuve un derrame cerebral

pero no le di importancia.

 

Ahora sé lo terrible que es

no poder sonarse la nariz solo,

que alguien más te bañe.

 

Fue un colapso;

mis ojos,

bolsitas de té que alguien más se bebe,

buscan descanso.

 

Me entierro en arena de planetas

sin formas redondas,

esperando que alguien me saque.

 

Parezco muñeca de trapo,

abandonada en orillas

de valles anclados a cordilleras

donde me espían extraños.

 

 

 

MÍRENNOS LAS MANOS

 

Has amanecido ya

y tus manos de maíz

continúan agotadas…

 

Es el preludio azul

del alba

que te va atravesando.

 

Tu piel está curtida

eso que aún no has llorado,

luego vendrá

el sudor del trabajo.

 

Innegable el sufrimiento,

la impotencia,

y el vacío en el estómago;

cada vez más grande.

 

Es injusto que sientas

que le has fallado a todos,

si te rompes la espalda trabajando

y esos de “arriba” son unos avaros.

¡Al menos sabes que tus hijos

comen pan bien ganado!

 

Has amanecido ya,

y este mundo de injusticias

sigue girando…

¡Les pido por favor,

mírennos las manos!

 

 

 

PESO ANGULAR

 

Pasó la primavera,

sólo cenizas quedan,

y el vértice de las memorias

no logra contener

el peso angular de estos átomos

que se quieren escapar

como potros salvajes de un corral

que con relinchos despiertan al sol.

 

Átomos que nos conectan a todo,

nos hacen parte de todo,

son reflejo de todo…

Pero quieren escapar,

se cansaron de ser corral,

de ser caballo, de ser humano,

de ser espejo, de ser memoria,

de ser vértice, de ser átomo.

 

Simplemente

quieren engañar al tiempo,

huir para siempre de él.

Dejar de ser,

lo que siempre fueron.

 

 

 

ARDE EL MAL

 

¿No es acaso esta vida,

un déjà vu,

los errores y proezas

actos reciclados?

 

¿Arde el mal

sobre el bien?

 

Un panal de abejas

se consume en llamas.

 

Proporcionalmente

todo es lo mismo.

Sólo más bocas que alimentar

y menos cinismo.

 

Una cabra

eructa dioses

en las montañas.

 

Suspiros blancos

caen de los cielos

en un suspiro

 

Y nos damos cuenta

que todo es único,

irrepetible…

Tal vez parecido,

pero nunca igual.

 

La cabra entonces

se come

los copos de nieve blanca

y los dioses a la cabra.

 

Y la miel del panal

calma el fuego.

 

Bosques tropicales

se regeneran en clorofila.

 

Proporcionalmente

todo es lo mismo

…Sólo sí lo permitimos.

 

 

 

VOLVER A LA ISLA

 

Puedo resucitar la isla,

traerla a mi memoria;

raíces por debajo del agua

crecen como manos cubiertas

de anillos de esmeraldas.

 

Recuerdo el papel crepé,

turquesa y delicado de sus aguas,

y pececillos de colores

nadando concupiscentes

hasta orillas templadas.

 

Manglares abriéndose paso

entre las olas…

En sus copas de racimos verdes

como tulipanes de algodón

se posan garzas

y gaviotas.

 

Quiero volver a la isla

donde la gente se ama en sus playas,

no sobre la arena tibia y placentera

sino entre la cadencia de mareas cálidas.

 

Donde hay tulipanes que vuelan

alargando y emancipando sus alas,

cortando el calor del aire

con ternuras geométricas

y proezas extrañas.

 

 

 

ANTÍTESIS

 

Mi larga,

corta vida

y triste,

alegre

e infeliz diría,

me ha enseñado tanto

y todo es raro

todavía

 

 

 

DONDE LOS CIELOS SON ESPEJOS

 

Hay cosas

que nos encuentran

a nosotros.

¿O nosotros

las encontramos a ellas?

 

Acaso vienen

ya de otras vidas,

de mundos paralelos,

donde los cielos son espejos.

 

El punto de balance

de mi cuerpo

está sobre mis labios,

pero tú

neciamente crees

que está entre mis piernas.

 

Te sujeto la mano

solamente

porque la música que suena

la he escuchado antes

y me aterra…

 

Y por si acaso:

En otros mundos,

—en otras vidas—

yo fui hombre

y tú doncella…

 

 

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