El que persevera

En la cima

Muchas veces nos topamos con problemas y obstáculos y depende de cada persona determinar qué tan grandes son estos. Hay gente que se da por vencida rápidamente, mientras otras muestran tenacidad y persistencia ante las más difíciles circunstancias. Es admirable ver a quienes tienen una capacidad inmensa de perseverar y salir adelante sin rendirse, sin sentir lástima por ellos mismos y tratando de todas las formas de alcanzar sus metas. El refrán que dice “el que persevera alcanza” es bastante cierto. Aquellas personas que son persistentes muchas veces logran exactamente lo que quieren o se acercan bastante a su meta, y si no logran su propósito por lo menos siguen adelante sabiendo que no tienen mayores cosas de las cuales arrepentirse, pues dieron lo mejor de sí.

Para muchos, esta economía ha sido una prueba difícil donde se han medido sus convicciones y perseverancia. Varias personas han perdido su trabajo, hogares o ahorros. Para aquellos sin trabajo, la búsqueda de empleo a veces es una tarea difícil que desmoraliza. A veces las ganas de rendirse son grandes después de varios rechazos, pero uno debe saber que aunque la perseverancia no garantiza el éxito, es bastante improbable tener éxito sin ésta. Por lo tanto uno debe reanimarse, ser persistente y analizar nuevas alternativas para obtener un nuevo trabajo o completar una meta anhelada. Asimismo, los que han perdido un hogar o sus ahorros deben saber que con paciencia y determinación se puede recuperar todo.

El famoso multimillonario John Rockefeller a sus 16 años, pobre y con una familia rota, buscó trabajo como asistente contable. Durante seis días a la semana solicitó empleo, pero nadie lo contrató. Tras ser rechazado en todos lados, continuó insistiendo hasta que su persistencia tuvo éxito. Esta determinación lo ayudó a lo largo de su vida a alcanzar sus metas y convertirse en uno de los hombres más ricos e importantes de la historia de la industria y filantropía. Si la vida de Rockefeller no les parece de perseverancia y logros, entonces sería importante observar las de Hellen Keller y Christy Brown, quienes superaron obstáculos de salud y discapacidades muy grandes.

Tras una enfermedad a sus 19 meses, Keller se quedó sordomuda y ciega. A pesar de esto aprendió a comunicarse y fue la primera persona sordomuda en obtener un título universitario. Además se convirtió en activista por el sufragio de las mujeres, los derechos de los trabajadores, los ciegos y otros discapacitados.

Fundó una organización, publicó 12 libros y parte de su vida dio discursos y conferencias. Y Brown, quien nació en Irlanda en una familia pobre y sufrió de parálisis cerebral, aprendió a usar su pie izquierdo para escribir y pintar, y se convirtió en un célebre poeta, pintor y escritor. Gracias al apoyo de su madre y de su propia tenacidad venció barreras inimaginables.

noCuando hablamos de perseverancia, estamos hablando de tener esperanza y convicción de que se pueden lograr las cosas. De que tras una caída uno se volverá a levantar y sabrá tomar nuevas medidas para seguir adelante. Abraham Lincoln fue un hombre perseverante y con fe. Tras perder varias elecciones en diferentes cargos perseveró en su lucha por la presidencia, y la alcanzó en 1861. Lincoln creía firmemente en él y en brindar cambio a su país. En el camino de la perseverancia no importan las veces que uno fracase, sino la innovación y convicción. Thomas Edison fue otro ejemplo, a pesar de ser llamado “flojo” por profesores y jefes, el inventor explotó más de mil bombillos hasta conseguir uno que funcionó. Para perseverar es necesario vencer el desanimo, el cansancio y el temor.

Rendirse no es una opción para algunos. Otros nombres más que nos recuerdan que la perseverancia valen la pena son Beethoven, Disney y Ford. Beethoven estaba completamente sordo cuando compuso su mejor sinfonía. Disney, quien fue despedido “por falta de imaginación” estuvo en bancarrota en algunas ocasiones antes de conseguir éxito con su estudio, y Ford se declaró en quiebra cinco veces antes de levantar su imperio.

Perder la paciencia, esperanza y fuerzas es fácil, pero los seres humanos tenemos una capacidad inmensa para seguir adelante y fortalecernos. Es cierto que a veces sufrimos de miopía al creer que no habrá alternativas y que no alcanzaremos nada, o que sucumbimos a vicios para tener una satisfacción instantánea y olvidarnos de la realidad, pero estas acciones son sumamente dañinas y contraproducentes. Por lo que es importante tener la fortaleza de no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo, y saber que con perseverancia, disciplina, optimismo y paciencia obtendremos recompensas más grandes y mejores. Como han dicho varios pensadores: “Nuestra mayor gloria no está en no fallar, sino en levantarnos cada vez que caemos”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *